Diégesis: origen, evolución y aplicación contemporánea del término

Hay algunos términos que usamos con relativa frecuencia sin detenernos a pensar en su real dimensión. El que nos ocupa hoy tiene raíces profundas y su extensión abarca diversos ámbitos de la cultura. Es una de esas palabras que no importa cuántas veces la lea o escuche me sigue pareciendo erudita. Una de esas ideas que nunca llegas a alcanzar del todo. Que sabes que no terminas de aprehender en su totalidad porque siempre tiene más que dar.

El término diégesis constituye uno de los conceptos fundamentales de la teoría narrativa, cuya trayectoria se extiende desde la filosofía griega clásica hasta los estudios contemporáneos de narratología, cine y narrativas digitales. Su evolución refleja transformaciones profundas en nuestra comprensión de cómo funcionan los relatos y los mundos ficcionales que estos construyen.

Origen etimológico

La palabra diégesis proviene del griego antiguo διήγησις (diegesis), que significa «narración», «relato», «exposición» o «explicación». Su raíz etimológica se compone del prefijo dia- (a través) y el verbo hegeomai (guiar), más el sufijo -sis (acción, proceso o efecto). En su sentido original griego, el término designaba la narrativa en el sentido más amplio de discurso que comunica información en un marco temporal, refiriéndose a acontecimientos «pasados, presentes o futuros»​

Platón y la dicotomía diégesis-mímesis

El concepto adquirió relevancia teórica en el Libro III de La República de Platón (c. 373 a.C.), donde el filósofo griego estableció una distinción fundamental entre dos modos de representación poética:​

Diégesis (narración pura): cuando el poeta habla en su propia persona, narrando los acontecimientos sin asumir la voz de otros. En la diégesis, «el poeta habla en su propia persona; nunca nos hace suponer que es otra persona». Esta forma corresponde al ditirambo.​

Mímesis (imitación o representación): cuando el poeta crea la ilusión de otras voces, imitando la manera de hablar de los personajes. La tragedia y la comedia son formas completamente miméticas.

Forma mixta: que combina narración e imitación, característica de la poesía épica, donde alternan el relato del poeta con los discursos directos de los personajes.​

Esta distinción platónica no se limitaba a categorías formales, sino que tenía implicaciones éticas y políticas. Platón consideraba que la mímesis podía corromper el alma al imitar caracteres inferiores, por lo que prefería que «el hombre de bien se emplee en la narración y deje poco espacio a la imitación».​

Aristóteles y la mímesis como principio estético

Aristóteles retomó estos términos en la Poética, aunque transformó significativamente su concepción. Para Aristóteles, la mímesis adquirió un valor positivo como principio estético general aplicado a todas las artes productivas. Distinguió entre forma narrativa y forma dramática, subdividiendo la narración en aquella donde «el poeta asume personas diversas» y otra «en la que el poeta habla en propia persona, sin trasposiciones».​

Lo crucial en Aristóteles es que la mímesis no representa una mera imitación de apariencias, sino la representación de «aspectos del carácter, pasiones o acciones de lo existente». La mímesis poética es superior a la historia porque permite mostrar «las cosas como pudieran o debieran ser», alcanzando así universalidad.

Resurgimiento en el siglo XX: narratología estructuralista

Tras siglos de relativo olvido teórico, el término diégesis reapareció en el siglo XX con significados renovados, divorciándose parcialmente de su sentido platónico original.​

Souriau y la filmología: diégesis cinematográfica

El filósofo francés Étienne Souriau introdujo el concepto en el campo de los estudios cinematográficos a finales de la década de 1940, específicamente en el Institut International de Filmologie de la Universidad de París. En su obra fundamental La estructura del universo fílmico (1951) y el volumen colectivo El universo fílmico (1953), Souriau definió la diégesis cinematográfica como «todo lo que pertenece, dentro de la inteligibilidad de la historia narrada, al mundo propuesto o supuesto por la ficción».​

Esta definición transformó el concepto: la diégesis pasó de designar un modo de narración (como en Platón) a referirse al universo ficticio mismo, el mundo espaciotemporal coherente poblado de objetos e individuos con sus propias leyes que el filme presenta. Christian Metz consolidó este uso en sus Ensayos sobre la significación en el cine (1963-1972), estableciendo lo que se conoce como el «concepto vulgar» de diégesis en el cine.​

Todorov, Barthes y el estructuralismo francés

Paralelamente, los teóricos del estructuralismo francés adoptaron el término con matices propios. Tzvetan Todorov utilizó el término «historia» (histoire) de modo equivalente a diégesis, mientras que Roland Barthes en su influyente «Introducción al análisis estructural del relato» (1966) empleó «Relato» (Récit) para referirse al significado o contenido narrativo.​

Estos autores establecieron la distinción fundamental entre dos niveles del proceso narrativo:​

  • Historia (histoire) o diégesis: el significado o contenido narrativo, la sucesión de acontecimientos
  • Discurso (discours) o relato: el significante, el texto narrativo mismo

Genette y la teorización sistemática

Gérard Genette proporcionó la sistematización más influyente del concepto en su obra fundamental Figuras III (Figures III, 1972). Genette estableció un modelo triádico que superaba el esquema dicotómico previo:​

  1. Historia (histoire) o diégesis: el significado o contenido narrativo, la sucesión de acontecimientos que el relato narra.​
  2. Relato (récit): el enunciado narrativo, el discurso oral o escrito que media nuestro conocimiento de la historia.​
  3. Narración (narration): el acto narrativo productor, la enunciación, el conjunto de la situación real o ficticia en la que se produce el relato.​

Para Genette, «todo acontecimiento relatado por un relato se encuentra en un nivel diegético inmediatamente superior a aquel en el que se sitúa el acto de narración que produce dicho relato». Esta formulación permitió establecer una jerarquía de niveles narrativos:​

Nivel extradiegético: donde se sitúa el narrador que no forma parte del mundo de la historia narrada. El narrador extradiegético está completamente fuera de la trama.​

Nivel diegético (o intradiegético): el nivel de la historia que el narrador está contando. Un narrador intradiegético es quien cuenta una historia dentro de la primera historia, creando un nuevo nivel narrativo.​

Nivel metadiegético: se refiere a historias dentro de la historia principal, una narración de segundo grado. Si un personaje de la historia narrada narra a su vez otra historia, se trata de un narrador metadiegético que narra una metadiégesis.​

Esta distinción de niveles se combina con la clasificación según la participación del narrador en los hechos que relata.​

  • Narrador heterodiegético: se encuentra fuera del mundo de la historia, no pertenece a ella.​
  • Narrador homodiegético: es uno de los personajes de la historia, forma parte de ella.​
  • Narrador autodiegético: es el propio protagonista de la historia que está relatando.

Metalepsis: transgresión de fronteras

Genette también desarrolló el concepto de metalepsis narrativa, definido como «toda intromisión del narrador o del narratario extradiegético en el universo diegético (o de personajes diegéticos en un universo metadiegético, etc.) o a la inversa». La metalepsis representa una transgresión deliberada de las fronteras entre niveles narrativos, rompiendo el «contrato ficcional» que sostiene la ilusión de veracidad dentro de la diégesis. Este fenómeno ha sido caracterizado como «intruso», «subversivo» y «transgresor».​

Aplicación en el análisis cinematográfico contemporáneo

En los estudios cinematográficos contemporáneos, la distinción diegético/extradiegético se ha vuelto fundamental, especialmente en el análisis del sonido y la música:​

Sonido/música diegética: aquella cuya fuente se halla en el espacio fílmico, pertenece a la historia y es percibida por los personajes. Ejemplos: la voz de los personajes, música de una radio en escena, sonidos ambientales.​

Sonido/música extradiegética (o no diegética): no pertenece al espacio fílmico, no es percibida por los personajes sino solo por el espectador. Ejemplos: banda sonora incidental, voz de narrador externo.​

Sonido diegético subjetivo: corresponde a lo que imaginan y oyen interiormente los personajes, como la voz interior que suena en la cabeza del personaje pero no tiene fuente física en la escena.​

Algunos autores contemporáneos también identifican la diégesis ambigua o «música emanación», cuando la música parece emanar de la escena pero no tiene una fuente realista identificable. Directores como Lars von Trier (Los idiotas, 1998) y Gus Van Sant (Elephant, 2003) han utilizado el sonido diegético para acentuar realismo y dramatismo, mientras que otros como Alejandro González Iñárritu (Birdman, 2014) han jugado deliberadamente con la ambigüedad entre lo diegético y lo extradiegético para cuestionar los artificios del cine.​

Diégesis en narrativas digitales y transmedia

En el contexto contemporáneo de las narrativas transmedia y los videojuegos, el concepto de diégesis ha adquirido nueva relevancia.​

Las narrativas transmedia crean un universo diegético que debe contener coherencia interna y elementos identitarios que permitan el reconocimiento del relato a través de múltiples plataformas. Este universo ficticio debe incluir «sus paisajes, maneras de pensar y sentir, características de las personas y de la sociedad», con un código interno estético y narrativo que se respete y tenga sentido entre sí. Ejemplos paradigmáticos incluyen la cartografía de los reinos de Game of Thrones, la Tierra Media de El Señor de los Anillos, o el mundo de la magia en Harry Potter.​

En los videojuegos, la diégesis presenta particularidades específicas relacionadas con la interactividad. Los videojuegos basados en historias presentan un mundo de ficciones donde la narración forma parte de la sustancia del producto con el cual los jugadores pueden interactuar. La distinción entre elementos diegéticos (parte del mundo del juego) y extradiegéticos (elementos de interfaz, música incidental) es crucial para comprender la experiencia ludonarrativa.​

Diégesis y verosimilitud: el mundo ficcional coherente

Un aspecto central en la comprensión contemporánea de la diégesis es su relación con la verosimilitud y la construcción de mundos ficcionales coherentes.​

La diégesis se define como un mundo ficcional que funciona generalmente (pero no siempre) a imagen y semejanza del mundo real. Se trata de un universo espaciotemporal coherente, poblado de objetos e individuos que poseen sus propias leyes (parecidas eventualmente a aquellas de la experiencia vivida). El texto narrativo muestra y representa parcialmente dicho mundo, pero el lector o espectador también debe construirlo imaginariamente a partir de lo que el texto propone o sugiere.​

La verosimilitud opera en dos dimensiones:​

Verosimilitud interna: que las acciones, diálogos, espacios y decisiones de los personajes tengan sentido dentro del marco que el texto propuso. No se trata de que todo sea creíble en relación con el mundo real, sino en relación con el mundo narrado.​

Verosimilitud externa: el grado en que el universo narrado puede asemejarse al mundo real o conocido por el lector, particularmente importante en textos realistas, históricos o de ambientación reconocible.​

El creador de historias enfrenta el reto de «capturar en un relato —delimitado por un comienzo y un final— toda la complejidad de un mundo ficcional que el lector o espectador debe percibir como un universo verosímil». La diégesis es precisamente «el mundo en el cual penetra el lector o espectador cuando se deja ‘atrapar’ por una historia».

Confusión terminológica y usos actuales

Como señala Mauro Jiménez en su estudio «Diégesis: sobre la historia de una confusión terminológica» (2017), el término ha generado cierta confusión porque con una misma palabra se han realizado dos usos diversos:​

  1. El uso que procede de Platón y Aristóteles, donde diégesis designa un modo de narración opuesto a la mímesis (narración directa mediante la imitación de los personajes)​
  2. El uso que debe su difusión a Genette y la narratología estructuralista, donde diégesis denota al universo de la historia imaginado, el mundo en el que se desarrollan los acontecimientos narrados​

Gerald Prince, en su influyente A Dictionary of Narratology (1987, revisado 2003), sintetiza ambas acepcione​s:

  • «El mundo (ficticio) en el que ocurren las situaciones y acontecimientos narrados»
  • «Contar, rememorar, a diferencia de mostrar»​

En la práctica contemporánea, predomina ampliamente el segundo uso. En análisis literario, cinematográfico y de narrativas digitales, cuando se habla de «universo diegético», «elementos diegéticos» o «ruptura de la diégesis», se hace referencia al mundo ficticio como ámbito espaciotemporal donde transcurren los acontecimientos, en oposición con los constituyentes discursivos o textuales de una narración.​

Conclusión: vigencia del concepto

La evolución del término diégesis desde la filosofía griega hasta la teoría narrativa contemporánea muestra cómo un concepto puede transformarse manteniendo cierta continuidad. De designar un modo de enunciación (narrar versus mostrar) en Platón, pasó a nombrar el mundo ficticio mismo en la narratología del siglo XX, especialmente tras las contribuciones de Souriau en el cine y Genette en la literatura.​

En la actualidad, el concepto de diégesis resulta indispensable para el análisis narratológico en múltiples campos:​

  • En literatura: para distinguir niveles narrativos, tipos de narrador y mundos ficcionales​
  • En cine: para analizar la música, el sonido, el espacio cinematográfico y las rupturas narrativas.​
  • En narrativas transmedia: para diseñar universos coherentes que se expanden a través de múltiples plataformas.​
  • En videojuegos: para comprender la relación entre el mundo del juego y los elementos de interfaz.​

La distinción entre lo diegético (que pertenece al mundo de la historia) y lo extradiegético (que pertenece al discurso que organiza la narración) se ha convertido en una herramienta analítica fundamental. Permite identificar «las tres dimensiones de la narración: espacio, tiempo y personajes», comprender cómo se construye la verosimilitud interna de los mundos ficcionales, y analizar fenómenos complejos como la metalepsis o transgresión de fronteras narrativas. ​

Así, el término diégesis, con más de dos milenios de historia, mantiene plena vigencia en los estudios narrativos contemporáneos, adaptándose a nuevas formas de narración digital e interactiva mientras conserva su función esencial: permitirnos comprender cómo los relatos construyen mundos y cómo habitamos imaginariamente esos universos ficcionales.

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Narradores y niveles narrativos en la teoría de Genette

En la teoría de Genette (narratología), una robusta clasificación de narradores y niveles narrativos nos proveen de recursos para el análisis literario. El narrador es la voz que cuenta la historia dentro del texto, mientras que el autor es la persona real que escribe el texto. Esta distinción es parte de lo que Genette describe como diferentes niveles de la narrativa.

Niveles en la narrativa:

  1. Nivel extradiegético: Este es el nivel más externo de la narración donde se sitúa el autor real. El autor crea el texto y está fuera de la historia narrada.
  2. Nivel diegético: Es el nivel de la historia que el narrador está contando. El narrador puede ser parte de la historia (narrador homodiegético) o puede ser una entidad externa que narra los acontecimientos sin participar en ellos (narrador heterodiegético).
  3. Nivel metadiegético: Este nivel se refiere a historias dentro de la historia principal, donde un personaje en el nivel diegético podría convertirse en narrador de otra historia.

La comprensión de estos diferentes niveles habilitan la posibilidad del reconocimiento de la metalepsis. La metalepsis se refiere a la ruptura o transgresión de estos niveles. Por ejemplo, cuando un narrador extradiegético interactúa directamente con personajes en el nivel diegético, o cuando elementos del mundo real del autor se insertan en la historia. Este tipo de ruptura hace que los lectores sean conscientes de la construcción artificial de la narrativa, jugando con la idea de autoría y narración.

Genette utiliza estos conceptos para analizar cómo las estructuras narrativas y los modos de contar una historia afectan la percepción del lector y cómo se construye la realidad ficticia en el texto literario.
En su análisis de la narratología, desarrolla una taxonomía detallada para los tipos de narradores, centrándose principalmente en su participación en la historia que cuentan. Estos tipos de narradores se clasifican según su nivel de implicación en la historia y según su conocimiento de los eventos narrados.

Principales tipos de narradores identificados por Genette:

Narrador Heterodiegético:
  • Este tipo de narrador no participa como personaje en la historia que narra. Es externo a la historia y ofrece una perspectiva de «tercera persona». Este narrador observa los eventos desde afuera y los relata sin implicarse directamente en ellos.
Narrador Homodiegético:
  • A diferencia del narrador heterodiegético, el narrador homodiegético participa como personaje en la historia. Este puede ser un protagonista que narra su propia historia (autodiegético) o un personaje secundario que cuenta los eventos en los que también participa.
Narrador Autodiegético:
  • Este es un subtipo del narrador homodiegético. El narrador autodiegético es el protagonista de su propia narración. Narra la historia en primera persona y es central para los eventos del relato.

Además de estos tipos, Genette también explora las nociones de fiabilidad y focalización en los narradores:

  • Fiabilidad del Narrador: La fiabilidad del narrador afecta la percepción del lector sobre la verdad de la narración. Un narrador puede ser confiable o no confiable, dependiendo de su objetividad y su relación con los eventos que cuenta.
  • Focalización: Genette introduce el concepto de focalización para describir la perspectiva a través de la cual se presenta la narración. La focalización puede ser cero (el narrador sabe más que los personajes), interna (el narrador sabe lo mismo que un personaje específico) o externa (el narrador sabe menos que los personajes).

Estas distinciones son esenciales para entender cómo Genette ve la estructura narrativa y cómo las diferentes elecciones del narrador afectan la presentación de la historia y la implicación del lector en el texto.


Narrador Extradiegético


En la narratología de Genette, un narrador extradiegético se refiere a aquel que está situado fuera del universo de la historia que se narra. Es decir, no forma parte del mundo de los personajes (nivel diegético). Este narrador tiene la capacidad de ofrecer una perspectiva más amplia y general de los acontecimientos. Puede proporcionar información que los personajes dentro del nivel diegético no conocen. Al estar fuera del mundo de la historia, el narrador extradiegético puede contar con una visión omnisciente, aunque esto no siempre tiene que ser así.
Este tipo de narrador también puede interactuar de maneras que rompen las convenciones de la narrativa tradicional. Puede dirigirse directamente al lector. Incluso comentar sobre el proceso de narración mismo. Estos casos pueden llevar a situaciones de metalepsis como las que comentamos en este otro post.

Ejemplo de Narrador Extradiegético:


Un ejemplo clásico de un narrador extradiegético es el narrador omnisciente típicamente encontrado en muchas novelas del siglo XIX, donde el narrador no solo cuenta la historia, sino que también ofrece juicios y comentarios sobre los personajes y los eventos, extendiéndose más allá de lo que cualquier personaje podría saber.

El narrador extradiegético está completamente fuera de la trama que narra, no es un personaje y generalmente ofrece una perspectiva más global y completa de los eventos de la historia. Este tipo de narrador es crucial en la teoría de Genette, ya que permite explorar las relaciones entre el acto de narrar y la estructura de la narrativa en diferentes niveles, incluyendo la posibilidad de metalepsis al romper las fronteras entre el mundo de la narración y el mundo del narrador.

La confusión entre los términos «narrador heterodiegético» y «narrador extradiegético» es habitual, dado que ambos se refieren a narradores que están fuera de la historia que cuentan. Sin embargo, la diferencia entre ambos términos reside en el enfoque y la especificidad con la que se utiliza cada uno en la narratología de Gérard Genette.

Narrador Heterodiegético

El narrador heterodiegético es aquel que no aparece como personaje dentro de la historia que narra. Este tipo de narrador es un observador externo y no participa en los eventos de la historia. La perspectiva del narrador heterodiegético generalmente es de tercera persona. Este narrador puede contar la historia con diversos grados de conocimiento sobre los eventos y los personajes, incluyendo una perspectiva omnisciente.

Narrador Extradiegético

Por otro lado, el narrador extradiegético es un término más abarcador. Se refiere a cualquier narrador que se sitúa fuera del nivel diegético principal de la narración. Es decir, fuera de la historia principal que se está contando. Este narrador no solo está fuera de la historia, sino que también se encuentra en un nivel narrativo superior, a menudo implicado en la narración de metanarrativas o comentarios sobre la propia narración.

Comparación y Ejemplos

En resumen:

  • Un narrador heterodiegético puede ser simplemente alguien que cuenta la historia sin ser parte de ella, sin importar si su conocimiento es limitado o total.
  • Un narrador extradiegético, en cambio, no solo está fuera de la historia, sino que opera en un nivel narrativo más alto o exterior, a menudo con la capacidad de comentar sobre la estructura narrativa o el proceso de la narración misma.

Un ejemplo de narrador heterodiegético sería un narrador de tercera persona en una novela que describe los eventos y los pensamientos de los personajes sin participar en la acción. Un ejemplo de narrador extradiegético podría ser un narrador que introduce y comenta sobre la narrativa principal desde una posición fuera de la trama principal, como un narrador que reflexiona sobre la creación de la historia o sobre su rol como narrador.

La distinción es sutil, pero importante, ya que refleja diferentes maneras en que la voz narrativa puede situarse respecto a la historia y cómo esto afecta la interacción con el lector y la construcción de la narrativa.

* Si quieres profundizar en el concepto de diégesis te puedes sequir por este artículo

¿Qué es una metalepsis?

Póster de la película. Metalepsis: Un personaje sale de la pantalla para besar a la espectadora

En este artículo vamos a contarte qué es una metalepsis, cómo funciona, cómo puede clasificarse en distintos tipos y cuál es su importancia en el mundo literario. Tomaremos como ejemplo el caso del cuento de Julio Cortázar: «Continuidad de los parques».

La metalepsis es un recurso literario que explora y transgrede las fronteras de los mundos ficcionales: ya sea entre ficción- realidad, autor- lector, así como entre los diferentes niveles de la estructura de una narrativa. Es una herramienta que permite a los autores jugar con la estructura narrativa y la relación entre creador, creación y receptor.

A partir de Genette, cuando hablamos de metalepsis debemos tener en cuenta que hablamos del cruce de un límite. Una intrusión de una entidad ficticia de un mundo narrativo en otro mundo.

En esta figura se vulneran las fronteras convencionales entre los niveles de la narración. Este fenómeno ocurre cuando la barrera entre diferentes niveles narrativos se rompe.

De alguna forma el cine y la televisión quitaron algo de novedad al recurso. Quien más, quien menos, como lector o espectador lo hemos experimentado. Un personaje de una historia interactúa de alguna manera con el narrador o con el mundo del autor, elementos de un nivel narrativo invaden otro. Eso que seguramente estás recordando ahora, es una metalepsis.

La metalepsis juega con las expectativas del lector. Desestabiliza la distinción entre la ficción y la realidad dentro de la obra literaria.

Origen y resignificación del término.

El término «metalepsis» proviene del griego antiguo. En retórica describía la sustitución de una palabra por otra en una cadena de metáforas. Gérard Genette, redefine el término al introducirlo en su análisis estructuralista de la narrativa en su obra «Figuras III» (1972).

Para Genette, la metalepsis involucra una transgresión entre los diferentes «niveles» de la estructura narrativa, produciendo un efecto de extrañeza o incluso de humor, según el contexto.

Principales tipos de metalepsis

  1. Metalepsis narrativa: Ocurre cuando un autor o narrador se inserta en la narración o cuando los personajes reconocen su existencia como entidades ficticias dentro de una obra. Ejemplos clásicos de esto se encuentran en obras como «Don Quijote» de Miguel de Cervantes, donde Don Quijote y Sancho Panza discuten sobre los libros que narran sus propias aventuras, en concreto el infame Quijote de Avellaneda.
  2. Metalepsis ontológica: Implica una intrusión del mundo del autor en el mundo de los personajes o viceversa. Un ejemplo famoso de metalepsis ontológica se encuentra en la película «La rosa púrpura de El Cairo» de Woody Allen, donde un personaje de la película sale de la pantalla para interactuar con un espectador. (Puedes ver una reseña aquí)
  3. Metalepsis retórica: Aunque originalmente se refería a la transgresión en el uso de figuras del lenguaje, en un contexto narrativo moderno podría interpretarse como la forma en que la narrativa misma puede ser manipulada para afectar al lector de maneras inesperadas, a menudo llamando la atención sobre su propia artificialidad.

Un ejemplo: “Continuidad de los parques”

En el cuento «Continuidad de los parques» de Julio Cortázar, podemos observar un ejemplo complejo de metalepsis, específicamente del tipo ontológico. Este cuento corto explora de manera la disolución de los límites entre la ficción y la «realidad».

Contexto del Cuento

En «Continuidad de los parques», un hombre de negocios se encuentra leyendo una novela en su casa. Está tan absorbido en la lectura que se vuelve parte de la historia del libro. La narrativa del cuento empieza a alternar entre la realidad del hombre leyendo y la historia dentro del libro, hasta que ambas se entrelazan de manera sorprendente al final.

¿Cómo clasificamos la metalepsis en el cuento?

La metalepsis presente en «Continuidad de los parques» es ontológica. Esto se debe a que hay una intrusión del mundo de la narración (la historia del libro que el hombre está leyendo) en el mundo real del lector (el hombre en su casa). Al final del cuento, el amante de la novela que el hombre está leyendo aparece en su propia realidad, y el lector (dentro del cuento) se convierte en una víctima de las acciones de los personajes de la historia que estaba leyendo. Esto rompe radicalmente las barreras entre los niveles narrativos, creando un efecto sorprendente y desorientador.

¿Cómo funciona este recurso en el cuento?

La metalepsis en «Continuidad de los parques» es particularmente impactante porque altera la percepción del lector sobre qué es real y qué es parte de la ficción dentro del cuento. Al principio, los lectores (externos al cuento) no tienen razón para cuestionar la realidad del hombre que lee el libro. Sin embargo, a medida que el cuento avanza, Cortázar desdibuja las líneas entre el lector y la historia dentro de la novela que el hombre está leyendo, culminando en un cruce directo de los personajes de la historia hacia el «mundo real» del lector ficticio. Este tipo de metalepsis no solo sorprende, sino que también reflexiona sobre el poder de la literatura para afectar y transformar nuestra percepción de la realidad.

Por lo tanto, la metalepsis en «Continuidad de los parques» sirve como un medio para explorar temas profundos sobre la relación entre ficción – realidad, y el papel del lector y del autor en la construcción de mundos narrativos. Es un ejemplo clásico de cómo Cortázar juega con las expectativas y las convenciones literarias para crear nuevas formas de entender y experimentar la literatura.