¿Qué es una metalepsis?

Póster de la película. Metalepsis: Un personaje sale de la pantalla para besar a la espectadora

En este artículo vamos a contarte qué es una metalepsis, cómo funciona, cómo puede clasificarse en distintos tipos y cuál es su importancia en el mundo literario. Tomaremos como ejemplo el caso del cuento de Julio Cortázar: «Continuidad de los parques».

La metalepsis es un recurso literario que explora y transgrede las fronteras de los mundos ficcionales: ya sea entre ficción- realidad, autor- lector, así como entre los diferentes niveles de la estructura de una narrativa. Es una herramienta que permite a los autores jugar con la estructura narrativa y la relación entre creador, creación y receptor.

A partir de Genette, cuando hablamos de metalepsis debemos tener en cuenta que hablamos del cruce de un límite. Una intrusión de una entidad ficticia de un mundo narrativo en otro mundo.

En esta figura se vulneran las fronteras convencionales entre los niveles de la narración. Este fenómeno ocurre cuando la barrera entre diferentes niveles narrativos se rompe.

De alguna forma el cine y la televisión quitaron algo de novedad al recurso. Quien más, quien menos, como lector o espectador lo hemos experimentado. Un personaje de una historia interactúa de alguna manera con el narrador o con el mundo del autor, elementos de un nivel narrativo invaden otro. Eso que seguramente estás recordando ahora, es una metalepsis.

La metalepsis juega con las expectativas del lector. Desestabiliza la distinción entre la ficción y la realidad dentro de la obra literaria.

Origen y resignificación del término.

El término «metalepsis» proviene del griego antiguo. En retórica describía la sustitución de una palabra por otra en una cadena de metáforas. Gérard Genette, redefine el término al introducirlo en su análisis estructuralista de la narrativa en su obra «Figuras III» (1972).

Para Genette, la metalepsis involucra una transgresión entre los diferentes «niveles» de la estructura narrativa, produciendo un efecto de extrañeza o incluso de humor, según el contexto.

Principales tipos de metalepsis

  1. Metalepsis narrativa: Ocurre cuando un autor o narrador se inserta en la narración o cuando los personajes reconocen su existencia como entidades ficticias dentro de una obra. Ejemplos clásicos de esto se encuentran en obras como «Don Quijote» de Miguel de Cervantes, donde Don Quijote y Sancho Panza discuten sobre los libros que narran sus propias aventuras, en concreto el infame Quijote de Avellaneda.
  2. Metalepsis ontológica: Implica una intrusión del mundo del autor en el mundo de los personajes o viceversa. Un ejemplo famoso de metalepsis ontológica se encuentra en la película «La rosa púrpura de El Cairo» de Woody Allen, donde un personaje de la película sale de la pantalla para interactuar con un espectador. (Puedes ver una reseña aquí)
  3. Metalepsis retórica: Aunque originalmente se refería a la transgresión en el uso de figuras del lenguaje, en un contexto narrativo moderno podría interpretarse como la forma en que la narrativa misma puede ser manipulada para afectar al lector de maneras inesperadas, a menudo llamando la atención sobre su propia artificialidad.

Un ejemplo: “Continuidad de los parques”

En el cuento «Continuidad de los parques» de Julio Cortázar, podemos observar un ejemplo complejo de metalepsis, específicamente del tipo ontológico. Este cuento corto explora de manera la disolución de los límites entre la ficción y la «realidad».

Contexto del Cuento

En «Continuidad de los parques», un hombre de negocios se encuentra leyendo una novela en su casa. Está tan absorbido en la lectura que se vuelve parte de la historia del libro. La narrativa del cuento empieza a alternar entre la realidad del hombre leyendo y la historia dentro del libro, hasta que ambas se entrelazan de manera sorprendente al final.

¿Cómo clasificamos la metalepsis en el cuento?

La metalepsis presente en «Continuidad de los parques» es ontológica. Esto se debe a que hay una intrusión del mundo de la narración (la historia del libro que el hombre está leyendo) en el mundo real del lector (el hombre en su casa). Al final del cuento, el amante de la novela que el hombre está leyendo aparece en su propia realidad, y el lector (dentro del cuento) se convierte en una víctima de las acciones de los personajes de la historia que estaba leyendo. Esto rompe radicalmente las barreras entre los niveles narrativos, creando un efecto sorprendente y desorientador.

¿Cómo funciona este recurso en el cuento?

La metalepsis en «Continuidad de los parques» es particularmente impactante porque altera la percepción del lector sobre qué es real y qué es parte de la ficción dentro del cuento. Al principio, los lectores (externos al cuento) no tienen razón para cuestionar la realidad del hombre que lee el libro. Sin embargo, a medida que el cuento avanza, Cortázar desdibuja las líneas entre el lector y la historia dentro de la novela que el hombre está leyendo, culminando en un cruce directo de los personajes de la historia hacia el «mundo real» del lector ficticio. Este tipo de metalepsis no solo sorprende, sino que también reflexiona sobre el poder de la literatura para afectar y transformar nuestra percepción de la realidad.

Por lo tanto, la metalepsis en «Continuidad de los parques» sirve como un medio para explorar temas profundos sobre la relación entre ficción – realidad, y el papel del lector y del autor en la construcción de mundos narrativos. Es un ejemplo clásico de cómo Cortázar juega con las expectativas y las convenciones literarias para crear nuevas formas de entender y experimentar la literatura.

Jacques Sagot

Retrato de Sagot estilo siglo XIX

El señor Jacques Sagot es bígamo. Lo reconoce contento. El ex-diplomático costarricense se casó con dos damas: la Música y la Literatura. Sensible y prolífico. Su estrategia de supervivencia ha sido siempre la creación. Humilde en su discurso y sin embargo Caballero de la Orden de las Artes y las Letras de Francia. Dame a mí la bella medalla y vas a ver cómo me volvería insoportable, pero Jacques no. Es demasiado grande como para agrandarse.

Sagot es un comentador exquisito del mundo literario. Con su ciclo «Quédate en casa con los grandes escritores», que como su título lo indica comenzó en pandemia, nos dio la oportunidad de escuchar su punto de vista sobre sus autores favoritos. Lo descubrí después de la pandemia. No hay ningún tipo de pérdida en escuchar este ciclo unos años después de su creación. Al fin y al cabo nos va a hablar de esencialmente de clásicos. Anteriormente nos referimos a él en nuestro post sobre Jean Cocteau y esa pequeña obra maestra que es El Gesto de la Muerte.

“Extraordinario esfuerzo, estas grabaciones dejan un legado maravilloso para la literatura universal.”

@pablogonzalez8821

Nunca te cansas de oírlo hablar de letras y música, pero también puede recomendarte una buena película. Aclara que es cinéfilo, pero le hubiera gustado ser además cineasta.

De origen humilde y salud frágil reconoce que sus padres lo hicieron quien es, y es un vivo ejemplo de que una muy buena educación no necesita del lujo. «Fui educado como un príncipe», cuenta que en su casa abundaba la buena música y libros en tres idiomas. Esa formación hogareña continuó luego con sus profesores y compañeros a quienes también reconoce cuando la ocasión lo permite.

El resultado de esta hoja de vida deviene en un divulgador admirable. Intuyo que es un profesor como pocos. No todos pueden explicar la puntuación de un texto literario a través de una frase melódica en el piano.

En otra de sus facetas nos regala conciertos donde intercala interpretación y comentarios.

Mira lo que dicen su seguidores: “Me encantan estos conciertos explicados no solo escuchas música sino que entiendes el sentimiento el porque y las personalidades de los compositores.”

@JairoLoira

Desde Literatura.tv te invitamos a suscribirte a su canal para disfrutar de su música y especialmente del ciclo «Quédate en casa con los grandes escritores».

Canal: Jacques Sagot – YouTube

El Creacionismo de Vicente Huidobro

Características del Creacionismo de Vicente Huidobro a partir de su poema «Arte poética» y su manifiesto «Non serviam»

Imagen cubista de Vicente Huidobro imaginando mundos literatura.tv

El Creacionismo fue un movimiento vanguardista literario de origen americano, fundado por el poeta chileno Vicente Huidobro. Se caracteriza por una ruptura radical con la poesía tradicional y la búsqueda de la creación absoluta de nuevos mundos poéticos. A través de la experimentación formal y el uso de imágenes innovadoras, el Creacionismo busca liberar al lenguaje de sus ataduras con la realidad y explorar las infinitas posibilidades de la creación artística.

En «Arte poética», Huidobro expone los principios fundamentales del Creacionismo. El poema comienza con una declaración contundente: «El poeta es un pequeño Dios». Establece la figura del poeta como un creador autónomo, capaz de generar universos poéticos únicos e independientes de la realidad externa.

Huidobro rechaza la imitación de la naturaleza y la poesía descriptiva, abogando por la creación de «imágenes nuevas», «movimientos inauditos» y «conceptos nunca vistos». El poema se convierte en un objeto autónomo, libre de las ataduras de la lógica y la razón, un espacio donde la imaginación y la libertad creativa son los únicos límites.

El manifiesto «Non serviam» complementa las ideas expuestas en «Arte poética» y profundiza en la crítica al conformismo y la tradición literaria. Huidobro se rebela contra las normas y dogmas establecidos, proclamando la libertad absoluta del poeta para crear sin restricciones. El poeta creacionista no debe someterse a ninguna corriente o escuela literaria, sino que se define por su individualidad y su espíritu innovador.

Características del Creacionismo

Las principales características del Creacionismo, tal como se manifiestan en «Arte poética» y «Non serviam», son las siguientes:

1. Ruptura con la realidad: El Creacionismo rechaza la imitación de la realidad externa, la tradicional imitación de la naturaleza.  Se pretende crear mundos poéticos autónomos, independientes de lo que ya existe. El poema se construye a partir de su universo propio, con sus propias reglas y lógica.

2. Creación absoluta: El poeta creacionista es un demiurgo, un creador de mundos nuevos. La poesía no se limita a describir o expresar emociones, sino que tiene el poder de generar realidades inéditas.

3. Experimentación formal: El creacionismo se caracteriza por una gran libertad formal. Los poetas creacionistas experimentan con diversos recursos literarios, como la metáfora, la analogía, la caligrama, la tipografía innovadora, entre otros, para crear efectos sorprendentes y sugerentes.

4. Importancia de la imagen: La imagen poética es el elemento central del creacionismo. Las imágenes creadas por el poeta deben ser novedosas, originales y capaces de generar múltiples interpretaciones. Pero la creación de la imagen no debe abusar del adjetivo.

5. Autonomía del poeta: El poeta creacionista es un ser libre e independiente que no se somete a ninguna corriente o escuela literaria. Su única guía es su propia creatividad y su búsqueda incansable de nuevas formas de expresión poética.

El Creacionismo pretendió ser una revolución radical en el ámbito de la poesía. A través de su propuesta innovadora y su espíritu libre, abrió las puertas a nuevas posibilidades de expresión poética.

Si estás buscando un comentario sobre la idea de Creacionismo en poesía, te recomendamos a Maestro:

El autorretrato literario

Persona pensando en su autorretrato multifacético

Está de moda hablar de uno mismo. Buena parte de la literatura que se ha venido produciendo en los últimos tiempos va de lo autorreferencial y lo autobiográfico. ¿Consecuencia de la cada vez más notoria individualidad que sobrevuela la sociedad occidental? ¿Por aquello de llevar al extremo el «pinta tu aldea»? La cuestión es que lejos de ser un acto de egocentrismo, el autorretrato literario puede traer mucho valor a nuestras vidas. Desde usarlo como instrumento de autoconocimiento hasta dejar un testimonio, pasando por dar la posibilidad a los demás de conocernos mejor. Lo estético puede quedar en un segundo plano o ser la piedra angular de la escritura autorreferencial. Para la mayoría de las personas, cuestionarnos quiénes somos, puede ser infrecuente y llegar a generarnos incomodidad o hasta temor. Pero más allá del desafío que representa la introspección, está la cuestión práctica de qué caminos tomar para afrontar este tipo de escritura.

¿Cómo escribo mi autorretrato?

Enrique Páez propone un ejercicio genial. Piensa tu autorretrato a partir de asociaciones. «Si fuera una fruta sería…un durazno maduro a punto de caer del árbol», «Si fuera un camino sería un camino sinuoso mojado por la lluvia»… Y aquí viene la mejor parte, luego propone desarmar ese andamiaje y saltar a la metáfora. «Soy un durazno maduro a punto de caer del árbol, un camino sinuoso mojado por la lluvia…» ¿Se entiende? ¿No es un gran consejo? Nos permite acercarnos de manera intuitiva al lenguaje poético. Nos ayuda a pasar de lo denotativo a lo connotativo sin grandes esfuerzos, casi como jugando.

El autorretrato literario en manos del clásico de clásicos.

Te recomendamos ver «Autorretrato literario de Cervantes: poeta cínico y filósofo burlón. El Viaje del Parnaso»

Dicen que el humor verdadero se detecta en la capacidad de burlarse de uno mismo. Jesús G.Maestro nos cuenta cómo Cervantes lo hace, al tiempo que nos muestra su visión (cargada de ironía) sobre la Literatura y los literatos de su época.
En el viaje del Parnaso se mezclan referencias reales con ficticias. El narrador protagonista de la obra interpreta desde el presente, hechos pasados. Metaliteratura y autobiografía ficticia e irónica se dan la mano en un libro burlesco, cínico y barroco.
“Cervantes habla en serio muy pocas veces, en verdad”. “Miente más que habla”, es así hasta en sus prólogos. Es un intelectual insumiso, dispuesto a atacar en defensa propia. Maestro sabe apreciarlo y pone su obra en el lugar que se merece.

Si llegaste hasta aquí, es porque estás realmente interesado en el mundo del autorretrato.

Para profundizar en el tema te recomendamos la lectura de este muy completo artículo sobre el tema de Todopoemas.com

La época victoriana, la otra edad de oro de la literatura inglesa.

El título es una afirmación temeraria que obedece en primer lugar a gustos personales. La ironía como procedimiento retórico ha encontrado asiento en cada época. Pero si hubo un terreno propicio para su florecimiento, ese fue probablemente el cúmulo de contradicciones e hipocresía que fue el período victoriano.

La época victoriana

Para recordar un poco mejor a qué momento de la historia de Inglaterra nos referimos, recomiendo ver el video de Bully magnets que explica de manera entretenida la época victoriana en Gran Bretaña durante el reinado de la Reina Victoria en el siglo XIX, abarcando los principales avances, contradicciones y conflictos de este período clave para el desarrollo del mundo occidental moderno.


El video sobrevuela con humor y habilidad estos temas: Reinado de la Reina Victoria (1837-1901) – Auge del Imperio Británico y colonialismo -Revolución Industrial y capitalismo -Moral victoriana y doble moral -Avances sociales, culturales y científicos.
Presenta un retrato entretenido pero crítico de la era victoriana, resaltando sus logros pero también las sombras de un sistema opresor e hipócrita que ocultaba los abusos tras una fachada de moral y decoro.

Algunos puntos destacables:

  • Las contradicciones y «doble moral» de la sociedad victoriana
  • Crítica a la hipocresía, abusos y explotación del sistema imperial
  • Machismo y visión negativa de Victoria sobre el feminismo
  • Impacto de la era victoriana en el desarrollo occidental

¿Por qué este período es importante para la literatura?

La época victoriana fue una verdadera edad de oro para la literatura. Por primera vez muchísima gente de todas las clases sociales estaba aprendiendo a leer y escribir, así que surgieron cantidad de nuevos autores y géneros literarios. En el video mencionan varias obras y escritores clave como Charles Dickens, Oscar Wilde, las hermanas Brontë y otros, que retrataban con mucha crítica los contrastes de esa sociedad aparentemente tan decorosa pero repleta de abusos e hipocresía. La literatura victoriana fue como un espejo que reflejaba todas las luces y sombras de ese mundo en transición. Por eso es tan importante, porque dejó un legado riquísimo de novelas, poemas y obras que siguen siendo clásicos fundamentales hoy en día.

En esta ocasión te sugiero detenernos un momento en Dickens. Indiscutiblemente el autor más popular de su época. Un escritor con los pies en la tierra. Consciente de las injusticias sociales que se daban en medio de la revolución industrial. Injusticias que primero experimentó en carne propia y luego siguió de cerca en su carrera. Leído por todos. Desde el obrero de las peores fábricas de Birmingham hasta la Reina Victoria en la comodidad de su palacio de Buckingham.

Dickens denuncia, pone a pensar y entretiene. Una mezcla no siempre fácil de lograr. Como dice el video de Canal Literatura a casi 200 años la obra de Dickens se mantiene «fresca, viva y dolorosamente actual».

Nota: Si quieres seguir avanzando cronológicamente puedes seguir por el cuento de Saki, «La ventana abierta».

La Ventana Abierta

«La ventana abierta» es una de esas narraciones que se acercan a la perfección. Es un cuento que está construido con atención al detalle. Nos hace sospechar que el autor sabía exactamente a dónde quería llegar desde la primera palabra.
La historia comienza in media res. Un diálogo entre dos personajes dispares nos va proporcionando lo necesario para que el relato avance. Estamos frente a un narrador que interviene en la medida justa. Lo hace con las apreciaciones necesarias para modular el discurso en función de la premisa de la historia.
El tono es británico hasta los huesos, aunque su autor Saki (Hector Hugh Munro) fuera birmano, hablamos de la Birmania británica. El famoso humor inglés se cuela por cada resquicio del relato. La ironía es protagonista algo que se considera además una marca del autor.

Ventana Abierta y silueta de tres hombres y un perro saliendo Literatura.tv


Los personajes son adorables. Mister Framtom Nuttel, El Señor Nuttel que va a la campiña por una cura de reposo y ya en el vestíbulo de la casa de los Sappleton se cuestiona si debería llevar adelante la serie de visitas sociales que su hermana le receta.
Vera, la sobrina quinceañera de la Señora Sappleton es quien lo recibe y entretiene en tanto su tía pueda recibirlo. Poco tendrían de qué hablar un gentleman de la ciudad con una chica del campo. Sin embargo, en los escasos minutos de que dispone, la jovencita le compartirá una inquietante historia familiar que dará pie al desarrollo de la trama.
Por si nunca lo leíste, no vamos a hacer spoiler. Baste decir que el breve relato nos llevará por un carrousel emocional arribando a un final que no decepciona. Aquí está el relato: “La ventana abierta”

Si leer o releer el cuento te hizo feliz, te hacemos dos recomendaciones. Puedes ver el corto de Las Heras. Ganador de varios premios y además una muy buena adaptación de la historia al lenguaje cinematográfico.
Si vas a trabajar este texto en una clase o en un taller, un ejercicio muy recomendable es invitar a pensar en el porqué de las decisiones que hay detrás de la adaptación. El paso del cuento al guion involucra una elegir caminos transitados pero también abrir nuevos. En este caso se muestra un conocimiento del medio, con una serie de decisiones a mi entender acertadas para adecuar el texto y darle nueva vida. No forzosamente porque el texto lo necesite, sino porque lo habilita. De esta forma el universo de significados se hace más preciso por momentos, y nos deja conocer además de nuestra propia idiosincrasia.

Algo semejante ocurre con el relato en manos de Hernán Casciari. En la muy recomendable saga «cuentos inolvidables» que puede encontrarse en youtube, Casciari nos deleita con su propia versión. Es, para la ocasión, un intérprete. Lleva a Saki a los pagos mediante el lenguaje. La entonación y las pausas son las pinceladas con las que acaba de componer la obra.

Aparte
Una curiosidad victoriana. Las cartas de presentación.

Las cartas de presentación en la época victoriana y siglos anteriores solían seguir un protocolo social bastante estricto. Generalmente, se entregaban antes de una visita para anunciar la llegada de una persona o para solicitar una audiencia. Era una forma de mostrar respeto y cortesía hacia el anfitrión. En algunos casos, si la visita era inesperada o no se había podido enviar la carta con antelación, se podía entregar en el mismo momento, pero esto no era lo habitual. Las cartas de presentación eran una herramienta esencial en la comunicación y etiqueta social de la época.

Las cartas de presentación en la época victoriana eran bastante formales y seguían una estructura y un lenguaje ceremoniosos. Aquí tienes algunos elementos clave que solían incluir:

  • Saludo Formal: Comenzaban con un saludo muy formal, como “Estimado Sir” o “Muy señor mío”.
  • Introducción Respetuosa: Se presentaba al remitente y se explicaba el motivo de la carta de manera cortés.
  • Contenido Detallado: Se detallaban las intenciones o propósitos de la comunicación, como solicitar un empleo o una recomendación.
  • Cierre Adecuado: Concluían con una despedida formal y la firma del remitente.

El señor Nuttel llega hasta la casa de los Sappleton con una carta de presentación de su hermana. ¿La envió antes o “cae” con ella? Resulta que las dos posibilidades están presentes. Lo habitual y más cortés era, obviamente, lo primero. Pero en casos de urgencia, o imprevistos, podía ocurrir que la persona a ser presentada, se apersonase con la misiva en mano y la entregara a alguien, tal vez un ama de llaves, que a su vez la entregara a su destinatario.
Difícilmente la recepción ocurriera inmediatamente, pero esto no era un problema, los tiempos eran otros, y una o dos tazas de té después lo más probable era que el anfitrión apareciera. Por supuesto que cabía la posibilidad de que el huésped fuera cortésmente enviado para su casa, si el destinatario de la carta no estaba o decía no estar. Aunque en tiempos donde las novedades corrían más rápido a paso humano, la curiosidad necesitaba del otro para saciarse. Por este motivo lo habitual era el encuentro. El cómo se desarrollara luego ese encuentro es otro cantar.

Hacia una definición de Literatura fantástica

Ya dijimos que es difícil ponerse de acuerdo sobre qué es Literatura. El desafío no cesa cuando queremos entrar en dominios específicos. Todos tenemos una idea de qué es la literatura fantástica. Sin embargo, cuando vamos a la particularidad de los textos se suele poner en discusión si estos pertenecen o no a este campo. Vamos a hacer un recuento breve de algunos de los pasos que algunos teóricos, generalmente cultores del mismo género, han dado.

José Miguel Sardinas autor de «El pensamiento teórico hispanoamericano sobre literatura fantástica. Un recuento (1940-2005)»: Propone que lo fantástico se caracteriza por la coexistencia de dos mundos con leyes inconciliables y un conflicto entre ellos. Menciona que el género fantástico es perceptible a través de efectos que van desde el terror hasta la conmoción intelectual.

Se aproxima a esta idea desde la lectura de varios enfoques, que luego va desarrollando durante el libro.

Estas perspectivas reflejan la diversidad de enfoques teóricos sobre la literatura fantástica y cómo cada autor contribuye al entendimiento del género.

Una de las más queridas antologías del género.

Bioy Casares y Borges, sugieren que la Literatura fantástica incluye elementos sobrenaturales en contraste con lo natural. Clasifican los cuentos fantásticos según la naturaleza de su explicación.

De alguna forma ya se intuye lo que luego tratará de definir Todorov. Esas fantasías son definidas por Bioy como ficciones en que «lo fantástico está, más que en los hechos, en el razonamiento»

Todorov propone una serie de categorías. Si el suceso queda sin explicación, como mera irrupción sobrenatural, estamos en presencia de lo maravilloso. Si podemos explicarlo por leyes racionales, aunque insólitas, hablamos de lo extraño. Y aquí viene el aporte teórico genial: Si existe una oscilación entre intervención sobrenatural y leyes naturales estamos en presencia de lo fantástico. Es lo que llama la vacilación.

Ana María Barrenechea critica la teoría de Todorov y propone su propia clasificación basada en la problematización del contraste entre lo normal y lo anormal, lo cual permite incluir una gama más amplia de textos como fantásticos.

Para Harry Belevan la narrativa fantástica no es solo una categoría formal, sino una modalidad especial de narrar. No busca límites rígidos, sino explorar las posibilidades de la imaginación. En «Fuegos artificiales» (1975), Belevan profundiza en su poética. Define lo fantástico como “la toma de conciencia de sí mismo”. El lector experimenta una vacilación al enfrentarse a lo inusual, lo inexplicable.

De alguna manera se amplía la concepción de lo fantástico pero se vuelve a la noción de Todorov, con lo que seguimos teniendo el problema de que una categoría discursiva se estaría definiendo por la forma en que el lector la recibe, y no se estaría centrando en los elementos propios del texto. Aún así cuesta encontrar una visión que supere el «elemento vacilatorio» y salga airosa definiendo la Literatura fantástica.

Quizá más que esforzarnos por encontrar los límites duros de la definición, debamos disfrutar del placer de los matices que cada pensador aporta al género. Hay más valor en apreciar las agudas observaciones propias de cada cosmovisión que en crear una jaula para un monstruo que puede, cuando quiere, ser delicado y porqué no, tan inefable como intangible.

Si nunca tuviste oportunidad de escucharla, te recomendamos la conferencia de Borges sobre Literatura Fantástica. Esta conferencia ofrece una visión panorámica y se constituyó como una valiosa herramienta para comprender este género y su relación con la realidad.

Algunos Temas recurrentes mencionado por Borges:
Metamorfosis: Transformación de un ser humano en otro animal o criatura. Ejemplo: «La metamorfosis» de Kafka.
Profecía: Anuncio de un hecho futuro. Ejemplos: Historia de la sobrina y el viudo, sueño del emperador chino.
Invisibilidad: El poder de ser invisible. Ejemplo: «El hombre invisible» de H. G. Wells.

Objetos mágicos: Objetos con poderes especiales. Ejemplos: El espejo de Merlin.
Juegos con el tiempo: Viajes en el tiempo. Ejemplos: «La máquina del tiempo» de H. G. Wells, «El sentido del pasado» de Henry James.

Limitaciones y repetición:
Borges observa que hay una cantidad limitada de temas en la literatura fantástica. Estos temas están en consonancia con la naturaleza humana y las emociones que necesitamos expresar.

Un Borges siempre lúcido nos plantea que: «El problema que la literatura fantástica busca resolver es el mismo que intentan resolver la filosofía y la teología: ¿A qué género pertenece nuestra vida?»

Magistral lección sobre “El Gesto de la Muerte” de Jean Cocteau

Jacques Sagot nos regala una lección magistral sobre “El Gesto de la Muerte”. ¿Recuerdas la brevísima narración de Jean Cocteau? Muchos conocimos al autor en la popular Antología de La Literatura Fantástica de Borges, Bioy y Ocampo. Para introducirnos en su vastísima obra nada mejor que comenzar por aquí.

Cocteau fue un auténtico hombre renacentista en medio de la vorágine de las vanguardias.

Jacques empatiza con Cocteau, y eso lo habilita a reflexionar con pasión y talento sobre la persona y el personaje que fue Jean Cocteau. Dice y con razón: “No hubo un área del arte en la que no se metiera.” ; “Era poeta en todo lo que hacía”; “Era un artista total, integral.”


La admiración de toda una vida se traslada a las palabras entusiastas que a veces corren el riesgo de aproximarse al exceso: “El siglo XX no produjo otra mente de la calidad y las características de la mente de Jean Cocteau”. Pero la verdad es que a medida que nos introduce en la vida del autor, se entienden los motivos que llevan a tales afirmaciones.
Sus múltiples excentricidades son descriptas y contextualizadas desde un profundo conocimiento del autor. Son puestas en relación con los grandes artistas con los que se codeaba, como Picasso, Stravinsky, o Chanel entre muchos otros.

El Gesto de La Muerte, interpretación y antecedentes.


Si quieres disfrutar de una buena lectura de “El gesto de la Muerte” en español y tienes curiosidad por saber cómo sonaba en su francés original, este es el video que estabas buscando. Pero ese es apenas el comienzo. Nuestro anfitrión reconoce los antecedentes históricos del relato. La situación había sido abordada anteriormente pero fue Cocteau quien le dio esta forma narrativa, esta estructura.

Jacques Sagot, cazador de plagiadores

Algo sabroso sigue a continuación. Relájate y disfruta de una colérica síntesis de los plagiadores cercanos del texto de Cocteau. Esta parte es también imperdible.

Luego procede a un análisis de los aspectos filosóficos del texto, llegando hasta la inteligencia de las causas de Spinoza. Se cuestiona las dificultades de integrar la postura de Spinoza como práctica de vida. Vuelve al momento justo al texto de Cocteau para darnos respuestas.

Tampoco queda fuera el Sartre temprano, para considerar una postura divergente donde el hombre se construye a sí mismo con cada uno de sus actos. Y cómo la visión Sartreana va moderándose a medida que madura. Calderón de La Barca se hace también presente. Sagot sabe que este video es demandante intelectualmente, por las múltiples referencias filosóficas. Humildemente dice que hace lo que puede. Pues bien, puede y mucho a la hora de entusiasmar a quien quiera conocer la obra de Cocteau.


Dicen los puristas – que nunca faltan a la hora de comentar los videos- que hay algunas imprecisiones. Hable usted dos horas ininterrumpidamente sobre cualquier tema y luego me cuenta. Es lo de menos, su tono ameno y conversacional hace muy llevadero el comentario sobre la vida y obra de Jean Cocteau.
Cuando hay digresiones, que las hay, siempre se vuelve a la línea de pensamiento de la cual se parte. Prepárate para un universo de referencias de las que tomar nota para ampliar tu conocimiento del autor.


Canal: Jacques Sagot.
Autor: Jacques Sagot.
Video recomendado: Jean Cocteau (De la serie: “Quédate en casa con grandes escritores”.)

¿Qué es la Literatura?

Vamos a hacer un recorrido breve por algunas de las definiciones de Literatura que manejan diferentes teóricos. A los efectos de aproximarnos al concepto tomamos fragmentos breves de autores significativos para el panorama de la teoría Literaria. Recurrimos a los teóricos para intentar responder qué es la literatura. Algunos lo hacen parecer fácil mientras otros lo problematizan al extremo. Recuerda que estas breves exposiciones necesitan de la lectura de las obras de sus autores para dilucidar mejor los respectivos puntos de vista. Para ello cuentas con los enlaces oportunos.

Jesús G.Maestro en una banca

La literatura es una construcción humana y racional, que se abre camino hacia la libertad a través de la lucha y el enfrentamiento dialéctico, que utiliza signos del sistema lingüístico, a los que confiere un valor poético o estético y otorga un estatuto de ficción, y que se desarrolla a través de un proceso comunicativo de dimensiones históricas, geográficas y políticas, cuyas figuras fundamentales son el autor, la obra, el lector y el intérprete o transductor.

Jesús G.Maestro

En su famoso Introducción a la teoría literaria ,Terry Eagleton discute cuatro concepciones de Literatura que hacen énfasis en diferentes aspectos de lo literario.

La Literatura es:

  • Ficción.
  • Un uso específico del lenguaje.
  • Un discurso no pragmático.
  • Un discurso que es valorado de una forma especial en un momento dado por un grupo de poder.

Cada uno de estos cuatro aspectos es rebatido hasta cierto punto en el capítulo inicial del libro.

Enric Parellada Rius realiza un trabajo estupendo explicando estas definiciones de Terry Eagleton.

¿Hasta donde va lo literario?

La primera acepción del diccionario de la Real Academia Española, define la Literatura como «Arte de la expresión verbal». Es una conceptualización práctica, en tanto nos permite situar lo literario como arte, vinculándolo a su principal recurso, la palabra. Observemos cómo no la circunscribe a un ámbito determinado. El campo de aplicación de la definición es amplio. Donde se hace arte a través de la palabra, hay Literatura.

No podemos dejar pasar que es un tirar la pelota para adelante, porque inmediatamente después de leer una definición de este tipo nos interpela a preguntarnos qué es Arte, y es casi como que volvemos a empezar.

La primera acepción en este caso es tan genérica que invita a desdeñarla: «Capacidad, habilidad para hacer algo.» . Pasemos mejor a la segunda:

«Arte:Manifestación de la actividad humana mediante la cual se interpreta lo  real o se plasma lo imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros.»

El carácter humano de lo literario

Vemos como ya desde la RAE el concepto de Arte es definido como una actividad humana, este concepto lo extiende Maestro hasta su propia concepción del término, agregando en su caso el carácter racional.

Insistiremos hasta el hartazgo en este carácter humano del arte en general y de la Literatura en particular, porque en momentos donde Amazon debió prohibir la publicación de más de tres libros por día por autor, se hace evidente que se podría intentar convertir la Literatura en otra cosa.

La escritura entendida como producto comercial nos acompaña ya desde hace mucho tiempo. No vamos a entrar aquí en una dicotomía entre obra de arte y producto comercial, pero hasta ahora, esta discusión cuando se daba, se hacía en términos que no contemplaban otra forma de producción que la humana. Con la Inteligencia Artificial nos ha llegado la hora de la producción verbal automatizada al extremo.

¿Qué queremos entender por Literatura?

Hay que revisitar nuestra propia concepción de Literatura. ¿Hasta dónde estamos dispuestos a ceder de nuestro tiempo y atención a un producto que habiendo sido pensado para humanos, no sea hecho por tales? ¿Hay peligros en esta tendencia? ¿Cuáles? ¿Vamos a dejar de leer a los clásicos? O ¿Ya no «vamos a leer a los nuevos» bajo la sospecha de que podría haber una IA agazapada en cada párrafo? Cuando rechacemos leer algo escrito por una IA: ¿Participamos en una nueva forma de conciencia de clase o estamos siendo chauvinistas de la humanidad? ¿No son los LLM, por su forma de estar entrenados, una forma de síntesis de lo humano más allá de lo que es humanamente posible de lograr? ¿Empezaremos a discriminar sistemas de IA, según su modo de entrenamiento, como hacemos con la escolaridad de nuestros colegas? La actualidad nos obliga a ampliar el abanico de preguntas y el tiempo dirá de qué manera se van dando las cosas. Parece asomar un tsunami cambalache al panorama literario mundial, del cual seremos testigos y partícipes, encantados o no.